El Sol es fuente de vida, y la exposición solar promueve una sensación de bienestar físico y mental, además de aportar beneficios para la salud. Sin embargo, las consecuencias negativas para la piel son una realidad que debemos conocer.
La producción de Vitamina D es uno de los principales beneficios del Sol y está relacionada con un efecto protector contra cánceres internos y otras enfermedades, razón por la cual se recomienda una exposición diaria no protegida de al menos 20 minutos, evitando las horas de mayor calor.
La exposición solar excesiva y desprotegida puede desencadenar efectos agudos e inmediatos, así como efectos acumulativos a largo plazo, tanto a nivel dermatológico como ocular e inmunológico.
El bronceado, a pesar de ser deseado por la mayoría de las personas, es una señal de agresión a la piel, ya que el sol interfiere en la producción y distribución de melanina. Dependiendo de las características de la piel, la exposición a las radiaciones UV puede desencadenar un eritema, lo que se traduce en una quemadura solar.
Ciertos problemas dermatológicos, como la dermatitis atópica y la rosácea, pueden agravarse por una exposición no controlada y provocar reacciones alérgicas. Las alergias solares se producen por alteraciones en la piel expuesta al sol; el sistema inmunitario reacciona a la luz solar desencadenando una erupción cutánea y, en casos raros, urticaria o pequeñas ampollas que pueden extenderse a zonas no expuestas directamente.
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La radiación solar puede provocar irritaciones oculares e incluso conjuntivitis. El herpes puede desencadenarse y exacerbarse por la exposición solar, y existen medicamentos asociados a la fototoxicidad, como antibióticos e inmunosupresores, por lo que se recomienda especial precaución durante el tratamiento.
A largo plazo, son varias las consecuencias negativas de una exposición solar excesiva y no protegida. A nivel dermatológico, además del fotoenvejecimiento prematuro, la hiperpigmentación y las telangiectasias, el desarrollo de lesiones premalignas y malignas (melanomas y carcinomas) es la consecuencia más grave de la exposición a los rayos UV. A nivel ocular, la exposición excesiva a la radiación UV puede provocar cataratas. Y a nivel del sistema inmunitario, pueden producirse alteraciones en los mecanismos de respuesta, comprometiendo el sistema autoinmune. El lupus discoide se manifiesta esencialmente en la piel, y la exposición solar puede desencadenar un brote.
El sol es la causa principal del 90% de los cánceres de piel.
La frecuencia de aparición del cáncer de piel está íntimamente ligada al fototipo cutáneo y varía según la zona geográfica.
Podemos distinguir varios tipos de cáncer de piel, clasificados esencialmente como melanoma y no melanoma, que incluyen el carcinoma espinocelular y el carcinoma basocelular.
El melanoma es la principal enfermedad cutánea mortal. Su incidencia ha ido en aumento, aunque con una tasa de mortalidad estable o decreciente, lo que se relaciona con varios factores: el aumento de la exposición solar o a la luz ultravioleta (UV), el incremento de actividades al aire libre, cambios en la indumentaria, mayor longevidad, disminución de la capa de ozono, genética y, en algunos casos, tratamientos con inmunosupresores. Debido a la elevada letalidad del melanoma, el diagnóstico precoz es esencial.
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¿Cómo detectar el melanoma?
El melanoma es una alteración que ocurre a nivel de los melanocitos y generalmente se traduce en una mancha oscura en la piel que puede aparecer de forma repentina. Es importante estar atento a cualquier cambio en la piel, analizando manchas y lunares mediante la evaluación de parámetros como la asimetría, la irregularidad de los bordes, la pigmentación (que no es uniforme en caso de melanoma) y el diámetro, ya que una mancha superior a 6 mm es motivo de preocupación.
La cara es la zona más propensa al desarrollo de cánceres cutáneos, principalmente en los labios, párpados y nariz. El dorso de las manos también es una zona muy afectada, especialmente en personas que trabajan al aire libre.
Y no lo olvide: limitar el tiempo de exposición al sol y aplicar protector solar es la mejor arma en la lucha contra el envejecimiento prematuro, la hiperpigmentación, las alergias y el cáncer de piel.
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