O fumo do tabaco contém cerca de 4000 compostos químicos potencialmente nocivos, entre os quais monóxido de carbono, nicotina, alcatrão e diversas substâncias irritantes:
- El monóxido de carbono es responsable de la ocurrencia de accidentes vasculares.
- La nicotina es responsable de la dependencia asociada al tabaquismo.
- El alquitrán es una de las miles de sustancias presentes en el humo del tabaco, con acción carcinogénica.
Fumar es el principal factor de riesgo de cáncer de pulmón.
Además del cáncer de pulmón, otros tipos de cáncer, incluyendo de la cavidad oral, nasal, faringe, laringe, esófago, vejiga, riñón, páncreas, cuello uterino, estómago y leucemia, son más prevalentes en personas fumadoras.
Dejar de fumar es la mejor decisión que un fumador puede tomar para mejorar su salud y la de quienes le rodean. Contribuye a:
- Reducir el riesgo de todo tipo de cánceres.
- Reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, ya sea enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular o enfermedad vascular periférica.
- Disminución de los síntomas asociados a enfermedades respiratorias, como tos, falta de aire y síntomas de obstrucción bronquial.
- Disminución del riesgo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
- Reducción de la tasa de infertilidad en mujeres.
Durante el embarazo, el abandono del tabaco adquiere aún mayor importancia, ya que beneficia a la gestante y principalmente al bebé que va a nacer.
El tabaco aumenta el riesgo de mortalidad fetal y prenatal, la probabilidad de un parto prematuro y el riesgo de desarrollar complicaciones respiratorias en el posparto.
Sin embargo, dejar de fumar durante el embarazo es un proceso más complejo, que debe ser acompañado por el médico, quien evaluará con la gestante la relación beneficio/riesgo, ya que la ansiedad resultante de la privación de nicotina también puede perjudicar el embarazo.
El tabaquismo pasivo es una realidad.
La exposición al humo del tabaco causa la muerte prematura en niños y adultos no fumadores. Además del aumento de la incidencia de todas las enfermedades asociadas a los fumadores, puede haber un agravamiento de condiciones de morbilidad preexistentes.
Los niños tienen un mayor riesgo de Síndrome de Muerte Súbita y desarrollo de infecciones respiratorias.
¿Hay una edad ideal para dejar de fumar?
El riesgo de cáncer disminuye, sea cual sea la edad en que decida dejarlo:
- A los 30 años, el riesgo de muerte prematura por enfermedades relacionadas con el tabaquismo se reduce en más de un 90%.
- A los 60 años, la esperanza de vida aumenta en comparación con las personas que no dejan de fumar.
Cuando un fumador intenta dejar de fumar sufrirá síntomas de privación de nicotina, que aparecen pocas horas después del abandono del tabaco y que pueden mantenerse durante semanas o meses, incluyendo irritabilidad, insomnio, deseo permanente de fumar, sensación de hambre, dificultad de concentración, inquietud, nerviosismo e incluso depresión.
¿Cuáles son las consecuencias positivas e inmediatas de dejar de fumar?
- Disminución de los niveles de monóxido de carbono en sangre, ya en las primeras horas.
- Mejora gradual del ritmo cardíaco, la tensión arterial y la función respiratoria.
- Mejoras en la circulación sanguínea, en la disminución de la producción de secreciones bronquiales, en la tos y la falta de aire asociadas al tabaco.
- Mejora del olfato y el gusto.
Solo entre el 3% y el 5% de los fumadores que lo dejan sin ayuda siguen sin fumar pasado un año. Puedes y debes pedir apoyo a tu médico u otro profesional de salud, o buscar una consulta de deshabituación tabáquica.
Existen medicamentos de apoyo que ayudan a reducir el impacto de los síntomas de abstinencia de nicotina.
Existen varios consejos que puedes seguir para iniciar el proceso de abandono del tabaco:
- Fija una fecha para dejar de fumar.
- Haz una lista de los motivos para dejar de fumar.
- Identifica las situaciones en las que habitualmente fumas, o en las que sientes más ganas de fumar, para poder evitarlas en una primera fase.
- Comprométete con la decisión e implica a amigos y familiares, que puedan animarte y apoyarte.
- Practica ejercicio físico: la actividad física distrae y aumenta la disposición para continuar con tu decisión.
- Lleva una alimentación equilibrada: dejar de fumar puede aumentar el apetito en las primeras semanas. Prioriza una alimentación saludable, con varias comidas a lo largo del día.
- Evita estar junto a otras personas que fumen.
¿Y si tienes una recaída?
¡Vuelve a empezar y pide ayuda... Siempre estamos aquí para ti!





